Empieza por el proceso, no por el catálogo
El orden en que la mayoría lo hace es al revés: primero se mira qué softwares existen, después se intenta calzar la empresa dentro de uno. Así se termina usando el 20% de una plataforma cara y manteniendo la planilla al lado.
La pregunta que sí ordena la decisión es cuál es el proceso que más duele hoy: dónde se pierden horas, dónde se cometen los errores caros, qué información llega tarde para decidir. Un solo proceso bien resuelto cambia más la operación que una suite completa a medio implementar.